Carmelo de Santa Teresa

Casa de retiros espirituales - La Plata

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El Escapulario Carmelita

Como signo, expresa nuestra identidad con la fraternidad del Carmelo y nuestro compromiso a vivir según el carisma de esta Familia religiosa, en amistad con Dios, Jesús y María. Como sacramental, alimenta nuestra esperanza de encuentro con Dios en esta vida y la futura.

Según la tradición, la Virgen se habría aparecido a San Simón Stock, llevando el Escapulario en la mano y diciéndole: “Quien muera con este signo estará salvo”. Es decir, aquellos que formasen parte de la Orden y recibieran y usasen el hábito, que es símbolo de pertenencia a ella, serían salvos definitivamente.

Al mismo tiempo, la enseñanza de la Iglesia sobre María afirma: un verdadero devoto de María se salva. Así entendido, el Escapulario concretiza para nosotros la maternidad espiritual de María que nos protege en la vida, nos salva en la muerte e intercede después de la muerte.

En el Medioevo muchos cristianos querían unirse a las Ordenes religiosas fundadas entonces: Franciscanos, Dominicos, Agustinos, Carmelitas. Surgió un laicado asociado a ellas mediante las Cofradías.

Las Ordenes religiosas trataron de dar a los laicos un signo de afiliación y de participación en su espiritualidad y carisma. Este signo estaba constituido por una parte significativa del hábito: capa, cordón, escapulario. Entre los Carmelitas se estableció el Escapulario, en forma reducida, como expresión de pertenencia a la Orden y de compartir su devoción mariana.

Actualmente el Escapulario de la Virgen del Carmen es un signo aprobado por la Iglesia y propuesto por la Orden Carmelitana como manifestación del amor de María por nosotros y como expresión de confianza filial por parte nuestra en Ella, cuya vida queremos imitar.

El "Escapulario" en su origen era un delantal que los frailes vestían sobre el hábito religioso durante el trabajo manual. Con el tiempo asumió el significado simbólico de querer llevar la cruz de cada día, como los verdaderos seguidores de Jesús. En algunas Ordenes religiosas, como el Carmelo se convirtió en el signo de la decisión de vivir la vida como siervos de Cristo y de Maria.

El Escapulario simbolizó el vínculo especial de los Carmelitas a María, Madre del Señor, expresando la confianza en su materna protección y el deseo de seguir su ejemplo de donación a Cristo y a los demás. Así se ha transformado en un signo Mariano por excelencia.

El Escapulario ahonda sus raíces en la larga historia de la Orden, donde representa el compromiso de seguir a Cristo como María, modelo perfecto de todos los discípulos de Cristo. Este compromiso tiene su origen lógico en el bautismo que nos transforma en hijos de Dios.

La Virgen nos enseña:

  • a vivir abiertos a Dios y a su voluntad, manifestada en los acontecimientos de la vida
  • a escuchar la voz (Palabra) de Dios en la Biblia y en la vida, poniendo después en práctica las exigencias de esta voz
  • a orar fielmente sintiendo a Dios presente en todos los acontecimientos
  • a vivir cerca de nuestros hermanos y a ser solidarios con ellos en sus necesidades

El Escapulario introduce en la fraternidad del Carmelo, es decir en una gran comunidad de religiosos y religiosas que, nacidos en Tierra Santa, están presentes en la Iglesia desde hace más de ocho siglos.

Compromete a vivir el ideal de esta familia religiosa, que es la amistad íntima con Dios a través de la oración.

Pone delante el ejemplo de los santos y santas del Carmelo con quienes se establece una relación familiar de hermanos y hermanas.

Expresa la fe en el encuentro con Dios en la vida eterna por la intercesión de María y su protección.

Escudo del Carmen

El escudo carmelitano aparece por primera vez en el siglo XV, más exactamente en el año 1499, figurando en el fronstispicio de la vida de San Alberto. Primero en una forma sencilla, la cual ha venido modificándose en detalles con el correr de los años.

Falta una explicación oficial del mismo en la Orden; de ahí las distintas interpretaciones que sobre él se han dado. Aquí vamos a señalar lo que nos parece más auténtico, siguiendo la evolución histórica y las fuentes más autorizadas.

Encontramos en él dos elementos fundamentales: el campo y las estrellas. En cuanto al color, el blanco y el pardo aparecen combinados y corresponden a los colores del vestido que emplean los religiosos carmelitas.

No se ponen de acuerdo los entendidos sobre el significado de las estrellas, que son tres, cada una de seis puntas. Parece ser que la estrella inferior quiere representar a la Virgen "Stella Maris" = Estrella del mar; y las otras dos superiores, a derecha e izquierda del Monte, a los profetas Elías y Eliseo. Siendo así, ellos indicarían la índole mariana de la Orden y su origen eliano.

Lo anterior se explica por la evolución histórica del escudo: en el primer escudo (1499) no hay estrella alguna, pero en el centro se ve a la Virgen del Apocalipsis con el sol, la luna bajo sus pies y una corona de doce estrellas en la cabeza. Una inscripción dice: "Sum Mater et decor Carmeli". Al otro lado hay otra inscripción que reza: "Elías et Eliseus prophetae, duces carmelitarum = Elías y Eliseo profetas, jefes de los Carmelitas".

En un escudo de las Constituciones de Juan Soreth (1572) desaparece el epígrafe profético, apareciendo en su lugar las dos estrellas superiores. En 1595 desaparece ya la figura de la Virgen, que es reemplazada por una estrella. En 1595 también aparece el escudo con la corona ducal, y sobre ella, un semicírculo con doce estrellas, el brazo y la espada de Elías, con la divisa: "Zelo zelatus sum pro Domino Deo Exercituum"= Me muero de celo por el Señor Dios de los Ejércitos.

Más tarde, por iniciativa según parece, de San Juan de la Cruz, se añade la cruz a la cúspide del monte para los Descalzos.